Menorca Reserva de la Biosfera

El paraíso protegido

Sostenibilidad, equilibrio, medio ambiente.

El apego de los isleños por Menorca va más allá de ser su simple tierra natal. Quizás es ese amor, ese instinto de protección maternal, lo que más ha beneficiado a la isla en las últimas décadas. Lejos de la urbanización descontrolada de otros territorios, la sencillez y el orden que reinan sobre el terreno, añaden un extra de calma al paisaje.

Fue en 1993 cuando la UNESCO declaró la isla como Reserva de Biosfera, gracias al equilibrio conseguido entre progreso social y económico, y respeto por el territorio y la tradición. Sostenibilidad, una palabra que ahora está tan de moda, era, y sigue siendo, seña de identidad de la isla.

El camino iniciado en los años 90 ha marcado la línea de actuación política, social, medioambiental y turística, con un respeto máximo por el paisaje y la conservación del entorno. Un camino, sabemos ahora, que no tiene un final. Como no lo tiene el amor de los isleños por Menorca.

Respeto por el mar

El camino iniciado en 1993 por la UNESCO, cuando declaró Menorca Reserva de Biosfera, dio en 2019 un giro de 180 grados. En concreto, un giro hacia las extensiones de agua que la rodean. A pesar de contar ya con diferentes zonas marinas protegidas, el 19 de junio la misma UNESCO declaró que desde la costa y hasta 12 millas mar adentro, las aguas menorquinas también son Reserva de Biosfera. Esto supone que Menorca cuenta con la mayor Reserva de Biosfera Marina del Mediterráneo, con una extensión de más de 500.000 hectáreas.

Más info en la web de Menorca.es

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